Ahí estaba yo. El funcionario de aduanas gesticulaba ante mí con un papel amarillo en la mano. A juzgar por su aspecto, la vena de su cuello estaba a punto de explotar. Yo no entendía palabra alguna pero me gustaba esa forma que tienen los argentinos de hacer resonar la "R".
Volvamos atrás. Mi nombre es Paul y llevaba en Múnich una vida más o menos normal. Estudios técnicos prácticamente acabados, a punto de cumplir 21, buenas perspectivas laborales. Mi vida debería seguir de esta manera: Una casa con un pequeño jardín en la periferia de Múnich, carrera de corbata en empresa y un Premium Combi azul en el garaje, todo en una zona verde. Pero algo sucedió, y por eso escribo.
Alice the Cooper: de la bolsa de coches online alemana al barco hacia Argentina
Poco antes de finalizar mis estudios, me vino esta idea a la mente. Una vez en Sudamérica, en un MINI. "Con un todo-terreno puede hacerlo cualquiera", le respondía a mis amigos cuando ellos me preguntaban el porqué. En seguida, reservé una plaza de coche en un barco de Hamburgo a Buenos Aires. Cuando la compañía me preguntó por el número de bastidor, el problema se hizo evidente: Yo no tenía ningún MINI. No obstante, me lo imaginaba claramente ante mis ojos: Debía ser rojo, porque es el color que mejor encaja con Sudamérica; un Cooper y, naturalmente, un Cabrio. Porque es más alocado y porque sin techo se pueden ver muchas más cosas. Y entonces lo encontré, en Internet. Completamente a punto, aunque con muchos kilómetros. Tras la marcha de prueba estaba totalmente enamorado. Pero no podía llevármelo en seguida. "Aún necesito el MINI durante las próximas 2 semanas." ¡Uy! Será justo para la fecha de salida.
Ajetreo multicolor: la capital argentina entre malabares, deporte y tráfico
Dos semanas después: "¿Llegaremos al puerto antes de las 8h?"Mi colega no reaccionó a mi pregunta. Llevaba una hora sentado detrás del volante con una sonrisa desagradable sin salirse del carril izquierdo. "¡188 km/h! ¡Llegamos de sobra!“ Y eso que normalmente, para él, conducir a más de 100 km/h es sinónimo de velocidad temeraria. ¡Lo conseguimos! En el último minuto, rodaba mi MINI a bordo del barco. El viaje podía empezar.
Atasco: sin capota en cada cruce se entabla rápidamente una conversación con el vendedor
Ahí, pues, estaba yo. Quién hubiera pensado que la aventura iba a empezar, o quién sabe si terminar, con este señor de la aduana argentina. Él seguía gesticulando con el papelucho amarillo arriba y abajo. Pero en ese momento llegó, por suerte, Gabi, mi intermediaria en la aduana. Después de que esta le diera un besito y, a continuación, el papel que faltaba, el funcionario se mostró tan tranquilo como un perro ladrador al que su dueño le ha dado una golosina por obedecer a su llamada.
Buenos Aires: ciudad con millones de habitantes, impresionantes edificaciones, muchos perros y algunos MINI
Puerto de Buenos Aires: trotamundos alemanes con el coche utilizado en el viaje lleno de firmas
Me puse en marcha y me sumergí en una marea estática de luces. Hora punta en Buenos Aires. 2,5 horas y 2 litros de sudor después, logré realizar los 10 km hasta casa de mi amigo Pablo. Este primer paseo al trote con mi MINI en Sudamérica me dejó agotado. Pero Pablo sabía cómo solucionarlo y sacó de detrás de un armario una botella de buen Whisky. Antes de irme a dormir, corrí otra vez al coche. No me lo podía creer. ¡Lo habíamos conseguido!Ante nosotros se presentaba una cantidad de asfalto caliente, curvas peligrosas y paisajes impresionantes, material suficiente para la aventura de mi vida. "Buenas noches." Le di a mi MINI un último toque en la parte trasera y me fui a dormir.
Love this story and cannot wait to hear more on the journey... As I drive to work today (in my red convertable Cooper S with top down) will be thinking of Paul cruising where no Mini has been before....