Luchando contra el mal de altura, virus graves y hemorragias estomacales, estuvimos en una misión para buscar a los infames, centenarios danzantes de tijeras peruanos: hombres del lugar que se hacen cortes en la lengua, se clavan clavos en la nariz y se pinchan con cactus por el cuerpo. ¿Y ya hemos mencionado que además viven en lo alto de los Andes peruanos? Pero muy, muy alto. Quién iba a pensar que el MINI Coupé iba a tener que subir a 5.500 metros por encima del nivel del mar.
La danza de tijeras es una verdadera locura. Dos grupos de danza se enfrentan en duros retos que pueden durar hasta 40 horas a gran altitud para traer la fertilidad a las tierras. Sus pasos son intrincados y atléticos, y su vestimenta es propia de un torero que conoce a una bailarina de Las Vegas convertida en diseñadora de moda. Pero no te dejes engañar por sus llamativos atuendos. Estos danzantes son duros hombres de montaña que dan vueltas y volteretas mientras se perforan partes del cuerpo.
Esta extraña tradición tiene orígenes precolombinos. Después, con los conquistadores españoles vinieron los misioneros católicos que, al ver las proezas de los danzantes de tijeras, supusieron inmediatamente que habían hecho un pacto con el diablo e intentaron acabar con esta práctica. A pesar de la persecución, los rituales de la danza de tijeras continuaron en secreto, pasando de generación en generación hasta hoy.
Krishna, Anthony and the Coupé
Una mañana nos llevaron al lugar más fértil del pueblo, para escarbar en busca de gusanos para la comida ceremonial. Mientras recogíamos gusanos, nos hablaron de su compromiso para conservar esta antiquísima tradición: sin importar lo dolorosa y sangrienta que fuese. No bromeaban.
Mientras hablábamos de sangre... nuestro copiloto Anthony quedó fuera de combate con una grave hemorragia estomacal provocada por la altitud. Gente del lugar realizó antiguos rituales de curación secretos, entre los que se encontraban fumar hierbas sobre él para curarle la fiebre y untarle en el torso lo que parecía cilantro picado para calmar sus delirios. Después, le echaron humo de tabaco en la cara para protegerle de los malos espíritus. Se puso mejor. Echa un vistazo a esto y a otros contenidos extra en MINI Facebook.
Son dignos de respeto estos compañeros de la tradicional danza de tijeras. Puede que no sean adoradores del diablo, pero están completamente locos. La danza de tijeras hizo que entendiésemos mejor lo que significa conservar la cultura para algunos pueblos. ALL THE WRONG PLACES: DANZAS CON TIJERAS EN PERÚ hizo que valiese la pena una semana de hemorragias estomacales, bombonas de oxígeno y la gran altitud.
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