Es 28 de abril de 2012. En Oberstaufen, Alemania, empieza la séptima edición del rally Algovia-Oriente. No obstante, quien espere ver osados corredores vestidos con trajes ignífugos y cascos completos con visera, que nerviosos esperan en sus vehículos de competición a que baje la bandera, está muy equivocado. En la región prealpina al sur de Alemania reina el ambiente festivo, mientras los 103 equipos con sus 262 vehículos marchan saludando alegremente desde la rampa de salida dirección Bakú, la capital de Azerbaiyán. Entre ellos también el equipo nº 59 con sus tres Mini Clásicos, apodados como "Fireman", "Nobleman" y "Nightman".
Inicio en Algovia: Con aplausos en dirección a Oriente
Bien preparados para el viaje: El equipo minibaijan
La razón de tanta serenidad puede explicarse de forma sencilla: Este viaje de apenas 6.000 kilómetros no se basa en décimas de segundo, se trata más bien de una aventura para cualquier bolsillo: empezando por los coches, que como mínimo deben tener como 20 años o un valor inferior a 1.111,11 € . Los organizadores establecen reglas de juego económicas también en otros ámbitos. De esta manera, solo puede pasarse la noche en el coche, al aire libre, en tienda de campaña o en hoteles que no cuesten más de 11,11 € la noche. También se suprimen los gastos de peaje en autopistas o posibles inversiones en caros sistemas de navegación, pues ambos están sencillamente prohibidos.
Por alguna razón, la idea de equipo se escribe en mayúsculas. Un equipo debe estar formado básicamente por seis personas, repartidas en tres vehículos. Esto sirve para la propia seguridad, ya que en el trayecto por el sur de Europa Oriental hasta Estambul y, luego por Turquía hasta Oriente Próximo, resulta ventajoso que junto a los conductores viaje también un buen navegador y un mecánico de coches, para llegar 14 días después al destino en el mar Caspio sano y salvo y sin rodeos.
"Nightman", "Nobleman" y "Fireman": Un trío de camino a Bakú
No obstante, al final tiene inicio la parte verdaderamente dura del rally Algovia-Oriente: Todos los participantes, es decir, también el equipo minibaijan con su trío de Mini, donan en Bakú sus vehículos de competición para que puedan utilizarse de forma lucrativa. Esto quiere decir, que el beneficio estimado de cada vehículo se entrega a diversos proyectos de ayuda humanitaria. En este momento, un verdadero fan de la marca siente un profundo pinchazo en su alma de conductor MINI; porque ¿quién está preparado, aunque sea por una buena causa, para sacrificar a su amado MINI? Estamos profundamente conmovidos: ¡Vámos , Mini, Vámos!