MINI Takes the States 2012 (MTTS) ya es historia y también una aventura que, personalmente, ha sido el viaje en MINI de mi vida. Un viaje entre el 4 y el 14 de julio en el que yo he recorrido en total alrededor de 4 000 millas o 6 500 km como conductor o acompañante, he atravesado cuatro zonas horarias, he pernoctado en 11 hoteles y hecho unas 1 500 fotos. Pero, ¿qué acabas viviendo realmente si atraviesas a cámara rápida el continente americano de la costa este a la oeste?
El objetivo a la vista: la línea del horizonte en Los Ángeles
Una increíble infinidad de cosas y, a pesar de todo, muy poco. Porque, incluso si ahora después de haber realizado el viaje puedo darme palmaditas en el hombro por haber estado en las localidades de Woodcliff Lake, Philadelphia, Washington D.C., Richmond, Charlotte, Knoxville, Nashville, Louisville, Chicago, Amana Colonies, Des Moines, Lincoln, Boulder, Colorado Springs, Albuquerque, Scottsdale y Los Angeles, en general solo he dormido allí una noche o hecho una pausa en el camino. No, en el MTTS uno no dispone realmente de tiempo para conocer en profundidad estos lugares ni visitar sus puntos de interés. Lo importante es el camino. Para ello se han planificado etapas de hasta 500 millas (alrededor de 800 kilómetros) que precisan un tiempo en ruta de hasta nueve horas al día. Además, tras llegar al destino y ocupar la habitación en el hotel correspondiente, el programa del MTTS continúa con una sincronización perfecta. Hasta 300 Aficionados de MINI con sus MINI, MINI Coupé, MINI Roadster, MINI Clubman, MINI Countryman y MINI Cabrio en una ciudad: un espectáculo que ningún concesionario local o Club MINI se perderían. Así que ¡empieza la fiesta! En el tejado de museos, en salones de música country, en estadios de béisbol, en circuitos de carreras, en zoologicos, en centros comerciales, en showrooms de MINI o, simplemente, en las piscinas locales.
Colección de trofeos tras 11 días de MTTS
De forma que, tiempo para respirar, apenas queda. El tiempo transcurre como una película a cámara rápida. Solo durante la reunión social de última hora, entre una comida rápida y un refresco, se dispone de un breve momento para hacer una pausa y prestar atención a las historias de por qué los participantes del MTTS conducen un MINI y se inscriben en este tour-tortura. Es el amor a esta marca que ya ha cumplido 50 años y las amistades entabladas con otros que sienten lo mismo. En MINI no hay clases de ningún tipo y, como yo pude experimentar por mí mismo, en EE.UU. tampoco hay prejuicios ni fronteras. Por ejemplo, pude conducir sin más ni más un MINI Cooper S Sidewalk Cabrio en un circuito de carreras cerca de Chicago a cuya propietaria había conocido poco antes. La única condición: Era imprescindible que la llevara conmigo y le contara todo lo que supiera de la sección Norte del Nürburgring.
Artículo MINI Space: gracias a MINI Connected se puede leer y oír en todas partes
Este viaje no solo avanzaba a una velocidad considerable, sino que permitía también encontrar rápidamente a otros que sentían lo mismo que yo. Y casi todos me confirmaron una cosa: no soy el único que tiene este sueño.
El punto álgido de la conducción en el MTTS: "The Dragon". Axel lo consiguió sin ninguna multa
Incluso aunque en el MTTS la conducción realmente divertida para los conductores de MINI en realidad apenas pudo practicarse. Con la distancia por recorrer tampoco queda espacio para largas carreteras con un sinfín de curvas. Tenemos que recorrer trayectos todos juntos y, para ello, son una gran ayuda las rectas autopistas a través de la naturaleza. En especial, en la carretera que une Louisville y Boulder pasando por Chicago y atravesando los estados de Kentucky, Illinois, Iowa, Nebraska y Colorado, finalmente te acaba haciendo polvo la monotonía del paisaje, la carretera y la velocidad. En estos casos, no ayuda la radio por satélite y, en ocasiones, ni siquiera un elocuente compañero en el asiento de al lado. Aquí, a partir de un punto determinado, lo que necesitas es la máxima concentración. Pero, al fin y al cabo, esto es América, la tierra de las posibilidades ilimitadas formada simplemente por distancias infinitas.
Pero ¿qué es lo que hace que MINI Takes the States sea tan especial y nos deje esta indescriptible sensación? Son, por ejemplo, esos momentos únicos, cuando después de horas de conducir por autopista en soledad, paras en un pequeño pueblecito en el último rincón del mundo, en la única gasolinera que existe y, de repente, encuentras radiante de alegría al conductor de otro MINI, charlas un rato con él , formáis un convoy y continuáis juntos la marcha hacia el oeste. Y aquí se gesta la sensación de que uno está realizando el viaje de su vida: La marca ha conseguido algo único en todo el mundo: Es MINI lo que nos une a todos, pero no se trata solo del coche, sino de las personas que lo conducen. Este hecho ha marcado a fuego este viaje a través de 16 estados americanos en mis sentidos. MINI Takes the States: un viaje inolvidable a cámara rápida del que me alimentaré aún durante mucho tiempo.
No todas las caravanas llegaron hasta el Pacífico. Algunas se quedaron en Nuevo México
¿Volvería a hacer este viaje? No lo sé. Por ahora predomina la agradable sensación de agotamiento y voy a necesitar aún bastante tiempo para procesar la totalidad de la experiencia. Pero en 2014 está anunciado el nuevo MINI Takes the States. Con una ruta nueva y seguro que con infinidad de caras conocidas. Y esto despierta de nuevo la nostalgia. ¿Alguien quiere acompañarme?
¡Conseguido! En el duodécimo día del MTTS se fue a la playa de Los Ángeles para la foto final