Fantasías en color: el mundo pop de Takashi Murakami
Con su afilada perilla, los cabellos recogidos en un moño y las enormes gafas redondas, este japonés de 50 años parece una de sus propias figuras manga –claves en el éxito de su carrera internacional– o la caricatura de un sabio filósofo chino con pantalones de camuflaje. Las creaciones de Murakami se venden por millones de dólares, igual que las de sus colegas, con los que a menudo se le compara: Jeff Koons y Damien Hirst. Por 'Tongari-kun', una escultura con un cierto aire budista, el magnate de la moda François Pinault pagó supuestamente 1,5 millones de dólares. Y una suma diez veces mayor alcanzó la escultura manga 'My Lonesome Cowboy' en una subasta en Sotheby's.
Hasta el 24 de junio de 2012 puede verse en Doha la exposición 'Murakami – Ego', donde se presentan obras del artista de los últimos 15 años. En ellas se reconoce su estilo inconfundible, desarrollado en la cultura Otaku de los años noventa: el mundo de los “jóvenes japoneses obsesionados con el manga, con sus fantasías infantiles y a la vez cargadas de sexualidad”. Murakami lo describe concisamente mediante el concepto 'superflat' (superplano), “porque la forma de representación tradicional japonesa, en contraste con las perspectivas profundas de Occidente, resulta plana”.
En 2003 Murakami conoce a Marc Jacobs, diseñador de Vuitton. De esta relación surge entre otras obras el 'Panda'.
En la entrada de la sala de exposiciones Al-Riwaq, que forma parte de las instalaciones del Museo de Arte Islámico en Doha, destaca un inmenso globo de aire que es la viva imagen de Murakami. En el interior, el artista ha pintado una pared de 100 metros de longitud y ha instalado una carpa de circo que sirve de cine para presentar sus animaciones.
Infantil, pero no para niños: 'Tan Tan Bo Puking – a.k.a. Gero Tan', acrílico sobre lienzo, 360 x 720 x 6,7 cm.
Al parecer, su gran pasión ha sido siempre el séptimo arte: “Infantil, pero no para niños”. “En una película puedo ejercer una influencia del 100 %; sobre el mundo real a mi alrededor, diría que sólo un 60 %. El otro 40 % lo asumen los colaboradores, con sus propias ideas y formas de proceder. Soy coach y jefe, me gusta el trabajo en equipo”, comenta Murakami, “¡como un chef que consigue que su restaurante sirva la mejor comida!”
Puedes leer la historia completa de Roland Hagenberg sobre Takashi Murakami el el último número de THE MINI INTERNATIONAL.