Una pared se llena de grafitis y el propietario de la vivienda no se queja: así es el grafiti inverso, el mundo del grafiti al revés. En lugar de sprays, Paul Curtis -alias Moose- emplea pistolas de alta presión, trapos y disolvente.
Limpia las paredes de túneles y edificios sustituyendo la suciedad, el hollín y la pintura vieja por imágenes elaboradas con gran precisión. Su Reverse Graffiti Project acepta también encargos de empresas como Green Works, un fabricante de productos de limpieza ecológicos. Nacido en San Francisco, Curtis ha trabajado en el puerto de Nueva York y en Bratislava, donde 'limpió' ornamentos delicados y pompas de jabón en las fachadas de antiguas naves industriales. Así descubrió "el poder de la eliminación". Su medio es "la contaminación medioambiental", y su mirada se pasea atenta por los suelos de los patios traseros en busca de "nuevos lienzos con la mezcla adecuada de ceniza, polvo y moho". Su mensaje: "Nuestro mundo está sucio". Y él lo transforma en un lugar más limpio y más hermoso.
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Puedes leer el reportaje completo de Tobias Moorstedt sobre estos originales grafitis en el nuevo número de THE MINI INTERNATIONAL